| Escrito por La Haine |
| Martes, 24 de Enero |
|
En la
izquierda y especialmente en algunos sectores ideológicamente avanzados
en mi opinión se da una tendencia desmedida al “pajeo ideológico” o al
excesivo debate teórico que en muchos casos apenas tiene traducción
práctica.
Entre otras cosas debido a que no se suele tener en cuenta la realidad
objetiva. Se trabaja sobre parámetros ideales en vez de reales. Sin
embargo los procesos de transformación social son eso, procesos de
transformación. En Euskal Herria ha existido una tendencia histórica
bastante fuerte a analizar la coyuntura como pre-revolucionaria. Y no la
hemos tenido ni en los 60, ni en los 70, ni en los 80, ni en los 90, ni
por supuesto tampoco en la última década.
Por otra parte existe
otra fuerte tendencia que al contrario de la anterior desideologiza el
análisis de la coyuntura política y social. Y lo hace de tal manera que
partiendo de un análisis de la realidad más pesimista que objetivo e
incluso en algunos casos derrotista imposibilita que se de ese proceso
de transformación social.
Partiendo de la base en
que no estamos aún en una situación pre-revolucionaria la receta no
reside en una caza de brujas auto-complaciente del pequeño burgués ni
tampoco en un abandono de las perspectivas revolucionarias. La clave no
reside en un activismo sin cauce estratégico ni en interminables horas
de debate teórico inoperante, elitista y ajeno a la sociedad.
La revolución requiere
condiciones revolucionarias. Y no quepa duda a nadie que llevar el
proceso de liberación nacional vasco hasta el final será un proceso
revolucionario o no será. Quizás no será un proceso revolucionario
estilo toma del palacio de invierno, ni tampoco será un proceso con
algunos condimentos históricos que hemos conocido en el pasado en otras
latitudes pero por fuerza tendrá los ejes básicos de toda revolución.
El tensionamiento
político será la clave y la ruptura la unica vía. Esta coyuntura no
vendrá dada por decisión de la clase trabajadora vasca sino obligada por
imposición de sus enemigos históricos y del estado.
Una revolución
democrática y nacional encabezada por las clases populares vascas que en
esta fase están intentando agruparse. No entender esto así es no
entender el proceso de transformación social necesario de cara a
construir el sujeto revolucionario. Entender esta acumulación en
parámetros extrictamente electorales y de cara a un destensionamiento
político también quiebra las perspectivas revolucionarias y es un error.
Por lo tanto una de las batallas es la creación de ese sujeto
revolucionario y que no sea un sujeto pasivo con coordenadas ajenas a
una perspectiva de confrontación. Es obvio que esas dos tendencias
existen.
En resumidas cuentas que
todo ataque dialéctico hacia esa acumulación de fuerzas supone
directamente un fracaso político del que las lanza. Una inoperancia y
desgana hacia la construcción y fortalecimiento de ese sujeto en claves
revolucionarias y en definitiva un abandono de los intereses de las
clases populares por muy paradójico que les suponga a algunxs. Pueden
haber muchos “peros” y muy bien razonados pero hay que trabajar sobre
realidades aunque no hayan llegado en condiciones óptimas en todos los
sentidos.
El proceso de liberación
nacional vasco está unido al proceso de liberación social no solo porque
no podrá haber una verdadera nación libre sin que todos sus ciudadanxs
lo sean sino porque los intereses de clase están íntimamente
relacionados al desarrollo histórico del estado español. Quebrar ese
desarrollo para abrir paso a la realidad nacional vasca libre supondrá
que las contradicciones de clase estén agudizadas lo máximo posible. En
otras palabras, solo desde abajo y desde la izquierda podrá abrirse paso
el estado vasco debido a la construcción histórica del estado español y
del francés y a la dependencia de la burguesía vasco-española hacia ese
esquema.
El avance y
fortalecimiento de la lucha socialista hoy y ahora en Euskal Herria
supone una lucha anónima, costosa y muy trabajosa. No supone grandes
alegatos ni manifiestos ni construcciones de naipes que se caen de un
soplido. Supone recuperar y fortalecer ese trabajo de hormiga y ponerlo
en vías estratégicas. Supone dotarse de las herramientas necesarias y
hacer buen uso de las existentes. No supone una confrontación entre las
clases populares sino abrirse paso por el camino de zarzas para que
pasen todas hasta el estado socialista.
El dia 4 de febrero se
empezarán a retirar algunas zarzas. El ataque a los derechos sociales es
tan generalizado y estructural que diferentes colectivos, plataformas y
sindicatos se ven en la necesidad de agrupar fuerzas para dar una
respuesta conjunta y contundente. Por este motivo, se ha hecho un
llamamiento a la población a que se movilice por el cese de este tipo de
políticas y en defensa de sus derechos sociales y laborales; y a que
acudan a la manifestación nacional del sábado 4 de febrero que saldrá a
las 6 de la tarde del Sagrado Corazón en Bilbao.
Ese mismo 4 de febrero en
Donostia hay convocada otra movilización de máxima importancia como
colofón a una dinámica de movilizaciones en Gipuzkoa para frenar las
grandes infraestructuras.
No se si me faltan datos o
se me escapa algo pero malamente podemos avanzar con esta
descoordinación de fechas haciendo coincidir dos movilizaciones de vital
importancia para ir configurando una respuesta popular de la que
estamos tan necesitadxs. ¿Está el movimiento popular vasco lo
suficientemente maduro como para subsanar ese baile de fechas?. Estamos a
tiempo.
Publicado en La Haine: La revolución y las fechas
|
miércoles, 25 de enero de 2012
España-La revolución y las fechas .
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Copyright Text
Info

No hay comentarios:
Publicar un comentario