Aún era de noche cuando los antidisturbios derribaban, no sin esfuerzo, la puerta del número 33 de Corredera Baja de San Pablo. Eran las 7 de la mañana aproximadamente. El objetivo de las Fuerzas de Seguridad no era otro que el de acabar con la ‘okupación’ del edificio,
que había comenzado el pasado mes de noviembre. Tanto Corredera Baja
como las calles aledañas estaban llenas de furgones policiales y de
efectivos, en previsión de algún tipo de disturbio que no se produjo. El
desalojo fue pacífico, sin ningún tipo de problema.
Planta por planta y piso por piso, la Policía fue sacando a los
inquilinos de sus provisionales hogares, dándoles el tiempo justo para
recoger sus pertenencias e identificándolos.
Según A. V, una de quienes habitaban Corredera, alrededor de 44 personas
vivían en el edificio en el momento del desalojo, ya que desde ‘el
cierre’ del ‘Hotel Madrid’ además de los 15 pisos del inmueble había
gente viviendo hasta en los trasteros. Todas ellas se han quedado en la calle.
A la intervención policial no le acompañó ningún tipo de apoyo de los servicios sociales municipales, cosa por otra parte habitual en este tipo de actuaciones.
El edificio desalojado es propiedad de La Caixa, banco que se hizo
con él por el impago de un promotor al que le prestó 12 millones de
euros para la rehabilitación del mismo. Una empresa de seguridad vigila
ahora el inmueble para evitar una nueva ‘okupación’.

Imagen de Corredera a las 10 de la mañana.
Aún quedaba a la derecha un grupo de policías y tres 'lecheras' en la
zona | Foto: Somos Malasaña
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