.Ene. :: Boletines Informativos -Inf. 2012
Sumario:
1. El ajuste se garantiza con represión; 2. Bonafini, embajadora
kirchnerista para buscar consenso; 3. Polivioladores, polichorros y
politorturadores; 4. Gatillos festivos y amistosos; 5. Guerra entre
fuerzas de choque; 6. Cárceles de mala muerte.
Viernes 27 de enero, desde las 21:00, PEÑA en el local de CORREPI, Carlos Calvo 2499 y Alberti.
¡No te pierdas la primera de la docena! Música en vivo, barra baratita, empanadas caseras y mucho baile…
El ajuste se garantiza con represión.
A pocas semanas de que la presidenta anunciara su plan de emergencia
económica y ajuste dirigido al “endeudamiento de las provincias”, ya se
empiezan a hacer visibles los conflictos que genera el plan económico
que se decide a implementar el gobierno.
A sólo una semana de estos anuncios, fue noticia cómo se reprimía en
Río Gallegos a los estatales por protestar contra un paquete de medidas
de ajuste que atentan contra el empleo, las condiciones laborales y el
salario.
Luego, se anunciaron los despidos de, por lo menos, 4.000 empleados públicos en la provincia de Río Negro.
Pocos días después, en Trelew, una protesta de camioneros contra el
despido de 170 trabajadores, por parte de la empresa de gas Camuzzi, fue
reprimida por la policía, en cumplimiento de una orden judicial de
desalojo. La represión, que concluyó con veinte trabajadores heridos,
fue realizada por la Comisaría 2ª.
Al parecer, tan desprolijo fue el accionar de la policía y sumado a
que se trataba de trabajadores agremiados al sindicato de Moyano, que el
gobernador puso en disponibilidad al jefe del operativo, comisario Juan
Carlos Contreras, por actuar con “demasiado celo” ante la orden de la
justicia. Claramente la actitud no fue la misma ante la represión de los
trabajadores estatales en Santa Cruz, dos semanas atrás.
Al margen de las internas en el partido de gobierno, lo cierto es
que hay una política de ajuste real que provoca la reacción de los
sectores de trabajadores que ven pesar sobre sus espaldas la crisis
económica.
Acompañando estas medidas, que no son más que la implementación del
plan económico nacional, desde el gobierno llaman a los gremios a
“actuar con racionalidad” y callarse la boca o, de lo contrario, vendrán
los palos para los menos obsecuentes e indisciplinados.
Así, mientras el ajuste va golpeando a los trabajadores en los
distintos puntos del país, los funcionarios acercan planes de
negociación a los sindicatos que prevén un congelamiento de las
paritarias cerrando con un aumento del 18%, cifra muy por debajo de las
necesidades, si se mira la inflación y la falta de reacomodamiento del
salario al menos en el último año.
Parte del plan, además, es cerrar una canasta básica acordada con
los gremios y las empresas de acuerdo a las cifras del INDEC. Lo que es
bastante desalentador ya que parte de esas cifras oficiales desprendidas
de la “encuesta anual de hogares”, contempla la situación de que un
cuarto de la población, el 11,3% de las personas, viven con $27 por día.
¿Esta será la canasta de subsistencia que propondrán para los
trabajadores?
Claramente, las condiciones a las que quieren someter al pueblo
trabajador para garantizar las ganancias de los empresarios, no serán
aceptadas por quienes se disponen a defender sus condiciones de dignidad
y su trabajo.
Será tarea entonces, seguir enfrentando con la lucha el ajuste y la represión.
Bonafini, embajadora kirchnerista para buscar consenso
La Patagonia, escenario de incansables luchas de los trabajadores
ante el plan de ajuste nacional, recibió hace una semana la visita de
Hebe Pastor de Bonafini para “sellar un compromiso” con el kirchnerismo.
La propia Bonafini puso en palabras el objetivo de una política de
cooptación que el gobierno puso en funcionamiento en 2003 y que aún hoy
sigue rindiendo sus frutos, cumpliendo el mismo rol de “embajadora”
kirchnerista que la llevó a Santa Cruz junto a Sergio Schoklender, en
marzo de 2006, después de la ocupación militar y torturas en pleno
conflicto petrolero, a oficiar de “mediadora” entre los trabajadores y
el gobierno.
Así, mientras desde el gobierno se viene reprimiendo cada lucha,
ejecutadas por los diferentes gobiernos y fuerzas provinciales, a lo
largo y ancho del país, el kirchnerismo se da el lujo de lavarse la cara
en las palabras de quienes hace ya tiempo, abandonaron la lucha.
Hebe de Bonafini, en la movilización en Río Gallegos, acompañada de
varios funcionarios, agitó a la juventud a cantar y gritar “apoyamos el
proyecto nacional y popular”.
Pero por más que griten e intenten que se mire para otro lado, las
balas y los palos de la represión se siguen enfrentando hoy con los
trabajadores y el pueblo que pelea por su dignidad.
Un acto no podrá borrar de las mentes santacruceñas la
militarización en Las Heras, la represión a sus maestros, el
encarcelamiento a sus luchadores. Hechos que se enmarcan en una realidad
que ni las palabras de Bonafini ni la artillería propagandística
completa del “gobierno de los DDHH” pueden ocultar: los 17 asesinados en
movilizaciones, los más de 5.000 procesados por luchar y los cinco
presos políticos.
Polivioladores, polichorros y politorturadores.
La misma comisaría de Trelew de la primera nota volvió a ser noticia
al día siguiente, cuando se supo que diez policías habían torturado a
un joven de 16 años. Además de los golpes que le propinaron, lo violaron
con una tonfa (bastón reglamentario). Lo habían detenido porque lo
encontraron discutiendo con su novia. Esta es una de las consecuencias
del sistema de detenciones arbitrarias que impera en todo el país y que,
según la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el
caso “Bulacio”, viola los tratados internacionales de derechos humanos.
Seguramente, como también informa el Comité de Derechos Humanos de
la ONU, que aplica la Convención contra la Tortura, el tribunal que
entienda en la causa, calificará la conducta policial con alguna figura
menor, para evitar decir que en democracia también se tortura.
Sin embargo, estos no son hechos aislados. Como denunciamos desde
CORREPI, constantemente se conocen hechos que logran superar el cerco
mediático, y que involucran a la policía en la comisión de todo tipo de
delitos.
Entre los más recientes, en la Ciudad de Buenos Aires, un sargento
de la Policía Federal, Jesús Walter Yapura, fue detenido por intentar
violar a un menor de 14 años en el baño de la estación de subte Congreso
de Tucumán, de la línea D. Este policía ya había sido indagado en una
causa por torturas, en julio de 2010, protagonizada por agentes de la
comisaría 23ª, de Palermo, y en la que la subinspectora Natalia Verón
aplicó picana eléctrica a los tres detenidos torturados. También, como
suele suceder, la tentativa de violación fue recaratulada como un delito
menor (abuso deshonesto), la impunidad de ayer permitió decir “no tiene
antecedentes”, el hecho de ser policía sirve para afirmar “posee
trabajo estable con buen concepto de sus superiores”, y ya la cámara de
apelaciones ordenó la libertad del policía pedófilo, que ahora, desde
los medios, se da el lujo de amenazar a su víctima y a sus padres.
El 5 de enero, en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, seis
policías detuvieron y torturaron a Juan José Reynoso, un joven de 23
años. Lo llevaron a la comisaría porque no poseía los papeles de la moto
que conducía. Una vez allí, lo golpearon hasta que convulsionó y perdió
el conocimiento.
Por último, esta semana se pudo conocer también el caso de un
policía federal, detenido en la costa por asaltar turistas, sumándose
así a otras noticias de este año, de policías robando en las zonas de
veraneo.
Estos casos se multiplican por todo el país, todos los días. Muy
pocos logran superar el silencio cómplice de los medios de
desinformación masiva. Policías cometiendo todo tipo de delitos,
organizando y administrando actividades como el tráfico de drogas, la
trata de personas, el robo de automotores, etc., evidencian que
“inseguridad es la policía en la calle”.
Gatillos festivos y amistosos
El 15 de enero, un grupo de jóvenes quiso entrar al club Bolívar de
Alejandro Korn (partido de San Vicente), donde se estaba festejando el
cumpleaños de 15 de la hija de un policía bonaerense, en el que se
encontraban varios de sus colegas, de civil y francos de servicio.
Tras discutir con uno de los chicos, el padre de la cumpleañera y
sus colegas empezaron a los tiros, uno de los cuales impactó en la
cabeza de Fabián Zubrica, de 20 años de edad.
Alguien llamó a la policía, por lo que llegaron al lugar policías de
la comisaría de Alejandro Korn, situada a poco más de diez cuadras, que
reprimieron al conjunto de chicos con postas de goma. “No hicieron nada
por defender a los chicos, sólo buscaron proteger a los efectivos que
estaban en la fiesta”, dijo uno de los amigos de Fabián. Irremediable
recordar otra fiesta de 15, en agosto de 2004, en Talar de Pacheco,
cuando en similares circunstancias -una discusión iniciada por un
invitado adulto que hizo un comentario grosero sobre la novia de uno de
los adolescentes- el policía federal Pablo Alcides Barros, tío de la
cumpleañera, decidió espantar a los pibes a los tiros, y mató por la
espalda a Carlos Bustamante (21) que se estaba yendo de la fiesta.
En otro episodio, esta vez en Los Polvorines, un policía federal de
la comisaría 35ª mató de un balazo en la cabeza a un amigo suyo, según
dijo, al querer defenderlo de un ladrón que intentaba asaltarlo.
Para variar, el homicida estuvo detenido sólo 24 horas, tras
declarar que su amigo lo había llevado hasta la puerta de su casa y que,
cuando él se bajó del coche, apareció un ladrón e intentó asaltarlo.
Fue entonces, dijo, que apuntó al individuo desde el otro lado del auto,
por la ventanilla del acompañante y por encima de la cabeza de su
amigo. Pero, argumentó, la bala rebotó contra el techo del vehículo e
impactó en la cabeza del hombre que estaba al volante. Obviamente, el
asesino asegura que el misterioso tercero, del que ningún rastro quedó,
tenía un arma e hizo un disparo, pero el único casquillo encontrado
pertenece al arma del policía.
Dos muestras del uso cotidiano que dan a sus armas bonaerenses y federales.
Guerra entre fuerzas de choque
La semana pasada, una pelea entre dos facciones de la barra brava de
Chicago, Los Perales y Los Antenas, resultó en la muerte de Agustín
Rodríguez, de Los Perales, y con Aldo “El Paraguayo” Barralda, de Los
Antenas, internado en el Hospital Santojanni, con un puntazo en el
abdomen.
Los Perales fueron hasta el Hospital a asesinar a Barralda, buscando
vengarse de la muerte de Rodríguez. Como no pudieron encontrarlo,
realizaron todo tipo de destrozos.
La respuesta inmediata de las autoridades del Hospital fue pedir más
seguridad, es decir, más policía. La respuesta de los gobiernos
nacional y de la Ciudad, fue lavarse las manos y culparse mutuamente.
Está claro que si hay algo que no garantiza la policía es la
seguridad. Por el contrario, policías y barra bravas son socios en el
delitos. Lo demuestran el asesinato de los tres militantes del Frente
Popular Darío Santillán en Rosario, o la complicidad en el asesinato de
Mariano Ferreyra, entre policías y burócratas, con la participación,
también, de miembros de hinchadas.
Los compañeros delegados de la Línea 60, que llevan adelante una
lucha por la organización independiente de su Comisión Interna, y que
vienen sufriendo el ataque sistemático de patotas, contratadas por la
empresa DOTA para impedirlo, han denunciado que Barralda fue uno de los
reclutados por la patronal para atacarlos. Han denunciado que Ángel
Paisa, dueño de DOTA, lo contrató, junto a 250 personas más, para
boicotear la organización. Y agregaron que de esas 250 personas, entre
30 y 40 son barras de Boca y de Chicago. Es más, uno de sus delegados
denunció a Barralda porque lo amenazó a él y a su familia.
Está claro que más policía no puede ser la respuesta al hecho
protagonizado por los barras bravas en el Hospital Santojanni. Quienes
normalmente les franquean los ingresos a los estadios de fútbol, y que
les cubren la retirada cuando asesinan a militantes, como sucedió con
Mariano Ferreyra, son parte del problema y no de la solución. Son parte
de esa política, de la triple alianza antiobrera entre el Estado, los
burócratas y los patrones, como Ángel Paisa, que contrató a Barralda
para amedrentar a los delegados de la línea 60, o como UGOFE, que
contrató a Favale para asesinar a Mariano Ferreyra.
Esta política es común en todos los niveles de gobierno y recorre
todo el país. Basta recordar, a título de ejemplo, que el macrismo
utilizó barras bravas para atacar a los docentes que protestaban, en la
legislatura, contra la modificación de las Juntas de Calificación, o que
el kirchnerismo usó barras de Chacarita para atacar a los trabajadores
del Hospital Francés.
El único camino que tienen los trabajadores para enfrentar esta
política antiobrera, y a sus fuerzas de choque, es la organización
independiente del Estado y los patrones, recurriendo a los métodos de
autodefensa que, a lo largo de su rica historia, se ha dado la clase
obrera en todo el mundo.
Cárceles de mala muerte
Esta semana, hicieron ruido las palabras del intendente kirchnerista
de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González, en referencia al
tratamiento que merecen los “delincuentes reincidentes”. “Hay que
cagarlos a palos, a trompadas y después hablarles (…) A veces hay que
enseñar primero con una cachetada”… dijo el ilustre funcionario.
En los mismos días que se armaba un gran revuelo mediático por este
rapto de sinceridad, salieron a la luz dos noticias sobre la forma en
que se vive y se muere en las cárceles de mala muerte argentinas.
En Formosa, se supo de la muerte de un joven en un instituto de
menores, ahorcado con una sábana en su celda. También se conocieron los
escabrosos detalles de la represión que sufrieron los internos de la
Unidad Penal N° 1 de Corrientes, que incluyeron palazos, picana, gases
lacrimógenos y facazos propinados por los verdugos del servicio
penitenciario.
Todo empezó el sábado 15, a raíz de una quema de colchones en
protesta a la negativa hacia un interno de ver a la familia, horas
después de haberse enterado del fallecimiento de su padre. La respuesta
de los funcionarios del servicio penitenciario fue enviar a grupos
especiales antimotines para reprimir la medida de fuerza. El saldo fue
de varios heridos graves, heridos con elementos cortantes y con
fracturas múltiples.
Por este hecho, y otros que vienen ocurriendo desde hace meses, los
internos del penal iniciaron el lunes 16 una huelga de hambre y sus
familiares radicaron una denuncia contra el subsecretario de Gobierno,
el Director del Servicio Penitenciario, el personal y autoridades de la
UP1 y los miembros de los grupos especiales (PAR y ETOP).
Como podemos ver, lo que propone el intendente de G. Gálvez es lo
que se da en la realidad, el tratamiento a los presos es el mismo en
todos lados, sean reincidentes o no.
-El programa Leña al Fuego, del periodista H. Schiller, por
Radio Porteña, con la columna de opinión de María del Carmen Verdú,
volverá al aire a partir del primer fin de semana de marzo, en horario a
confirmar, por AM 1110, www.radiodelaciudad.gov.ar , tel. 5371-4600,
Sarmiento 1551, 9° piso. Entrada libre y gratuita.
-El tercer sábado de mes, cada dos meses, a las 16:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa Rebeldes Stereotipos, por FM La Tribu , FM 88.7, o en www.fmlatribu.com.
-Lunes por medio, a las 11:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa En Otras Palabras, por FM En Tránsito, FM 93.9, o en www.fmentransito.org.ar.
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